DISEÑAMOS UN MUNDO LEGAL ENFOCADO EN LAS PERSONAS

Por Alonso Salazar

BAXEL CONSULTORES

 

Quizá la visión más generalizada que existe del derecho es que se trata de una disciplina autosuficiente e impermeable. Contiene las respuestas a las preguntas que se plantean desde o hacia él, se resuelven a través de un lenguaje y manual de reglas propias y exclusivas que muchas veces son difíciles de entender, incluso para los que más lo han estudiado. Y salvo contadas excepciones, no se reconoce que los problemas legales pueden ser vistos -y mucho menos resueltos- a través de otros ojos y disciplinas.

 

Esta es una visión que no compartimos en Baxel; ni el grupo de personas que empezaron su construcción con una visión compartida de cómo trabajar y atender las necesidades de sus clientes, ni quienes se fueron sumando a la familia con el tiempo. La práctica legal común parece haber olvidado que detrás de las instituciones, de los órganos que resuelven controversias, de las entidades que regulan, de las empresas que contratan asesoría legal, existe un aspecto aún más importante que el legal que se encuentra de por medio: la persona. El derecho, después de todo, es la regulación de personas para personas, y es en un intento por recuperar este aspecto humano del derecho que nace Empática.

 

Más que un nombre o un signo distintivo, Empática es una forma de entender y abordar la práctica legal. Para entender las leyes, contratos, resoluciones, laudos y sentencias es indispensable entender a las personas que se encuentran detrás. Y para entenderlas hay que saber escuchar, comprender qué está detrás de lo que buscamos o necesitamos, y cómo lograrlo. Para entender el derecho hay que ser Empática.

 

Empática es no complicar el derecho a través de términos legales complejos y un lenguaje ajeno a todas las personas, con párrafos extensos llenos (y desordenados) de ideas; es acercarlo a quienes lo necesitan, hacerlo más fácil de entender y, especialmente, volverlo útil. Es no tener miedo ni rehusarse a valerse de herramientas adicionales a las que nos dan la Constitución y los códigos, pues el derecho no es absoluto ni tiene las respuestas a todos los problemas que desde él se crean.

 

Pero es también ser amable, comprender que una buena y honesta comunicación pueden llevarnos más lejos que un informe legal abarrotado de doctrina y jurisprudencia que más que justificar una posición parecen demostrar cuánto sabemos de un tema específico. Es acompañar en cada paso de la ruta a quienes nos piden ayuda, sin limitarnos a indicar por dónde sigue el camino; ser socios antes que guías.

 

Empática, por resumirlo de algún modo, es la forma como concebimos y queremos diseñar el derecho: a través de las personas. Guiados por esta visión, buscamos que nuestra práctica, los productos que creamos y servicios que brindamos, se centren en el usuario, en sus necesidades reales y en la utilidad de lo que hacemos para satisfacerlas. Porque por más bien redactado, citado o fundamentado que esté el producto, si no está diseñado para ser útil -y si no podemos medir cuán útil es-, no nos sirve.

 

Es por eso que buscamos traer a este espacio contribuciones que, enfocadas en diversas áreas del derecho -en especial de competencia, regulación económica y litigio arbitral-, no pierdan en ningún momento un enfoque basado en la persona, en su comportamiento y en la utilidad de lo que buscamos. Escribiremos artículos, haremos entrevistas, comentaremos sucesos actuales y hasta diseñaremos infografías que tengan el derecho como átomo, pero a la persona como núcleo.

 

Es quizá por eso que la oportunidad de iniciar este espacio resulta importante no solo por lo que significa en términos académicos, sino también por lo que representa el propio mito de Prometheo. Porque así como ejercemos nuestra práctica profesional guiados por estas ideas para hacer del derecho un monstruo más amigable; fácil de entender y útil, queremos hacer lo mismo desde el lado académico. Y qué mejor espacio para hacerlo que en aquel que lleva el nombre del Titán que le devolvió a las personas lo que era suyo pero que les fue quitado para ser conservado por unos pocos.

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